Los nuevos modelos de sillas salvaescaleras nada tienen que ver con los utilizados hace años. La evolución tecnológica y la mayor oferta/demanda de este tipo de sistemas han contribuido, sin duda, a este gran cambio.

Sillas Salvaescaleras

No fue hasta principios de los años 60 que se fabricó en Europa la primera silla salvaescaleras, la empresa pionera fue la holandesa Handicare Stairlfts, después de que uno de sus fundadores viera una silla subeescaleras instalada en Estados unidos y desarrollara la que sería el primer modelo fabricado en Europa.

Estas primeras sillas eran pesadas, no permitían su plegado por lo que ocupaban un gran espacio en la escalera y por si fuera poco, su precio estaba fuera del alcance de la mayoría de personas.

Además, los primeros modelos solo podían salvar un único tramo de escalera recto y con pendiente continua, no siendo hasta pasados unos años que empezaran a fabricarse modelos con capacidad para realizar curvas y adaptarse a diferentes grados de inclinación.

Por otra parte, estas primeras sillas salvaescaleras tenían motores ruidosos y con un arranque brusco, que nada tiene que ver con los existentes hoy en día.

En cuanto al precio de las sillas salvaescaleras este era desorbitado, ya que fabricar una silla salvaescaleras era un proceso prácticamente artesanal y muy laborioso.

De hecho, hasta hace pocos años podíamos encontrarnos que el precio de una silla para un tramo recto de escalera tenía un precio por encima de tres o cuatro mil euros, mientras que hoy en día podemos encontrarlas desde unos 1900 € hasta unos 3000 € en la mayoría de casos.

Sin duda el avance tecnológico que han sufrido las sillas, unido a la creciente demanda de este tipo de sistemas salvaescaleras y por lo tanto de empresas instaladoras y fabricantes, ha sido determinante para que los precios de venta se hayan ido reduciendo paulatinamente, siendo actualmente una de las principales opciones escogidas para mejorar la movilidad a todas aquellas personas a las que subir y bajar escaleras les supone una gran dificultad.

 

Rectas

Los modelos de sillas rectas son la versión más estándar dentro de este tipo de elevadores. Sin duda que no tengan que salvar diferentes pendientes ni realizar giros facilita su funcionamiento.

Hoy en día la mayoría de nuevos modelos de sillas salvaescaleras rectas se fabrican con una única guía, además ya incorporan de serie mandos inalámbricos y funcionamiento mediante baterías recargables, lo que supone una gran ayuda, sobre todo para poder seguir utilizando la silla incluso sin suministro eléctrico, mientras las baterías dispongan de carga suficiente.

Las baterías además proporcionan un funcionamiento silencioso, lo que unido a la gestión del motor por parte de los sistemas de control electrónico, proporciona un arranque y una parada suave así como un gran confort de marcha.

Por otra parte, ya quedan pocos modelos que no sean totalmente abatibles, y no solamente el asiento, si no que para dejar un mayor espacio libre en la escalera también es posible abatir, en la mayoría de modelos actuales, los reposabrazos y el reposapiés.

Otra de las mejoras que se han incorporado principalmente en estas sillas es la posibilidad de que le guía disponga de un tramo articulado, lo que puede ser la solución perfecta en caso de existir un pasillo o una puerta justo en la zona donde para la misma.

 

Curvas

Los modelos de sillas salvaescaleras curvas son sin duda los que más han evolucionado en los últimos años. Actualmente existen sillas para salvar escaleras con todo tipo de formas, siendo rara en la que no se pueda adaptar una de ellas, escaleras con giros uniendo los diferentes tramos, escaleras compensadas o con forma de hélice, con diferentes cambios de pendiente o incluso de caracol, son solo algunos ejemplos de la gran versatilidad de este modelo.

Hoy en día podemos encontrar sillas curvas con capacidad para salvar pendientes de hasta 60º, con giro automático, con uno o dos railes y con capacidades de carga de hasta 150 Kg.

Además y siendo uno de los problemas que planteaban las antiguas sillas, las fijaciones pueden instalarse tanto en una pared adyacente como en la propia escalera.

Todo ello con un espacio reducido, apenas son necesarios unos 75 cm., de ancho de escalera para poder instalar una silla curva, medida que en algunos modelos puede incluso reducirse unos centímetros.

Por otra parte, tanto en los modelos rectos como en los curvos, existen versiones específicas para instalarse en la intemperie que equipan incluso guía calefactada para aquellas ubicaciones donde se requiera.

En cuanto a los sistemas de tracción utilizados hoy en día destacan los sistemas mediante cremallera y piñón o los sistemas de adherencia mediante rodillos los cuales no requieren un engrase periódico.

 

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27 octubre, 2017