¿Que tipos de montaplatos para restaurantes podemos encontrar?, ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada uno?, ¿Cuál es nuestra recomendación?

Montaplatos para Restaurantes

Montaplatos para Restaurantes – Hostelería

Los Montaplatos son un tipo de elevadores específicamente diseñados para transportar platos, materia prima y pequeño material desde la cocina hasta los distintos niveles de altura en, principalmente, el sector de la hostelería.

Este tipo de elevador suele tener una cabina de dimensiones reducidas, normalmente ajustada al resto de elementos de la cocina, y con una altura de entre 80 cm y 1 metro en la mayoría de casos, equipando dos o tres divisiones formadas por bandejas, las cuales se aconseja que sean extraíbles para una mejor adaptación a cualquier tipo de necesidad.

Es importante indicar que la cabina de este tipo de elevador se fabrica totalmente a medida, tanto en lo que se refiere al ancho y su fondo como a su altura.

A diferencia de otros montacargas, el montaplatos no queda a nivel de suelo, sino que lo hace a una altura de trabajo, la cual también se puede configurar, aunque normalmente coincide con la de la encimera o mostrador de la cocina.

La cabina puede fabricarse con una, dos o incluso tres entradas y salidas, para facilitar la ubicación y servicio del mismo.

A nivel de sistemas de funcionamiento podemos indicar que actualmente la gran mayoría de montaplatos se fabrican o con un sistema hidráulico o con un sistema que podríamos denominar eléctrico.

 

Montaplatos eléctricos

El principio básico utilizado para los montaplatos eléctricos es muy sencillo, por una parte, tenemos la cabina y por otra un contrapeso, ambos guiados por una estructura de soporte y unidos por cables de acero, el responsable del movimiento es un motor eléctrico el cual también está unido al sistema mediante una polea normalmente.

También es posible encontrar sistemas sin contrapeso, aunque en estos casos los motores son de mayor envergadura al no disponer de la ayuda del contrapeso.

Todo este sistema lo controla un cuadro electrónico que, en la mayoría de casos dispone de un variador de frecuencia, que asegura un arranque y una parada progresiva, muy importante para este tipo de elevador sobre todo a la hora de transportar platos con alimentos.

La capacidad de carga se encuentra entre los 50 y 100 Kg. principalmente, con una velocidad de desplazamiento de entre 30 y 50 centímetros por segundo en la mayoría de modelos.

En cuanto a su recorrido, este sistema permite alcanzar grandes alturas, siendo este punto una de sus principales ventajas.

 

Montaplatos hidráulicos

Los montaplatos hidráulicos utilizan como energía para elevarse un grupo compuesto por un motor eléctrico y una bomba, la cual inyecta un fluido hidráulico que eleva a un cilindro conectado directa o indirectamente, mediante cables y poleas, a la cabina.

En el momento de la subida, el grupo compuesto por el motor y la bomba inyectan el fluido provocando una presión en el interior del pistón el cual empuja hacia arriba la cabina junto con la carga.

En cuanto a la bajada, el líquido retorna a la central hidráulica gracias a la activación de una válvula, en este caso se utiliza el propio peso de la cabina para ello, por lo que en bajada el motor no actúa y por lo tanto no consume energía.

En este sistema se suelen emplear válvulas electromecánicas para regular tanto el arranque como la parada, para que estos sean lo más suaves y progresivos posible.

La capacidad de carga utilizada principalmente en este sistema es de entre 50 y 100 Kg., principalmente, aunque es posible aumentarla sin demasiada complicación.

De la misma manera que en la versión eléctrica, las dimensiones de cabina en los montaplatos hidráulicos son totalmente configurables.

En cuanto a la altura que alcanza este sistema indicar que puede alcanzar unos 11 o 12 metros sin dificultad, lo que equivale a unos cuatro o cinco pisos de altura, a una velocidad que oscila entre los 20 y los 40 centímetros por segundo principalmente.

 

Nuestra recomendación en instalaciones para hostelería

Hoy en día tanto los sistemas eléctricos como los hidráulicos proporcionan una gran fiabilidad y durabilidad, de hecho, suele haber empresas que solamente incorporan uno de los dos sistemas en su catálogo.

En ambos sistemas disponemos de sistemas de regulación de arranque y parada junto con capacidades de carga, dimensiones y velocidad parecidas (En este último aspecto podríamos encontrar un pelín de velocidad más en los montaplatos eléctricos si es preciso).

Como ventaja para los montaplatos hidráulicos tenemos que podemos ubicar la central hidráulica y el pequeño cuadro electrónico en cualquiera de las diferentes plantas o incluso alojarlos en cuartos de maquinaria u otras estancias, siempre y cuando no se encuentren muy alejadas del hueco del elevador.

Como principal ventaja para los montaplatos eléctricos, aparte de poder acceder a una velocidad ligeramente superior, tenemos que pueden alcanzar alturas significativamente mayores, hasta unos 12 pisos sin problemas, mientras que en los hidráulicos la altura máxima está limitada a unos cuatro o cinco pisos de altura.

Como recomendaciones generales, es importante tener en cuenta que ambos sistemas deben equipar puertas con sistemas electromecánicos de seguridad y un cerramiento en todo su recorrido.

Así mismo, en el caso de montaplatos para restaurantes u hostelería donde se suele transportar alimentos, la cabina tiene que estar fabricada en acero inoxidable.

 

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25 julio, 2017